viernes, 15 de mayo de 2015

La laguna de las ánimas -Las Crónicas de Robregordo-

Un nuevo informe de batalla de la mano de Ángel Sampedro con el reglamento de 3 edición ; "La laguna de las ánimas".



El capitán Holgard Muller al mandó de pequeño destacamento imperial se dirige a la aldea Avellaneda. Decidió acortar camino siguiendo el antiguo sendero que atraviesa La laguna de las Ánimas. Las supercherías y supersticiones de los lugareños de la zona le traen sin cuidado. Son sólo cuentos para asustar a niños. Habrá que estar más pendiente de saqueadores, trasgos o lobos, que de antiguos huesos. Y para demostrar a sus hombres que no teme nada ha decidido acampar en las orillas de la laguna, aunque al caer la noche, iluminada por una gran luna que arroja una luz casi diurna, no puede evitar recordar la historia que llegó a sus oídos en la anterior aldea:
Vivía feliz Alvarbauer con el amor de su esposa y el medro de sus tierras y ganados. Tres hijos tuvo, y, ya crecidos, puso el mayor a cuidar huerta y abejar, otro al ganado, y mandó al menor a cuidar el encinar de su propiedad.
Casáronse los tres hijos, y el buen padre tuvo nueras que antes de darle nietos, le trajeron cizaña. Y una vez el buen hombre enviudó, la envidia armó pelea en el hogar de Alvarbauer. Malas hembras y tan codiciosas para sus casas, que sólo pensaban en la herencia que les cabría a la muerte de Alvarbauer, y por ansia de lo que esperaban no gozaban lo que tenían, y rumiaban en los oídos de sus esposos malas ideas y pensamientos.
 Ya tenía Alvarbauer la frente arrugada, y por la barba le plateaba el bozo de la cara azul de la cara. Eran sus hombros todavía robustos y erguida la cabeza,que sólo blanqueaba en las sienes.
Una mañana de otoño salió solo de su casa; no iba como otras veces, entre sus finos galgos, terciada a la espalda la escopeta. No llevaba arreo de cazador ni pensaba en cazar. Largo camino anduvo bajo los álamos amarillos de la ribera, cruzó el encinar y, junto a una fuente que un roble gigantesco sombreaba, detúvose fatigado. Enjugó el sudor de su frente, bebió algunos sorbos de agua y acostose en la tierra.
Se fue quedando dormido porque la sombra de las ramas y el agua que brotaba la piedra, parecían decirle: Duerme y descansa. Junto a la fuente dormía Alvarbauer, cuando el primer lucero brillaba en el azul, y una enorme luna teñida de púrpura se asomaba al campo ensombrecido. El agua que brotaba de la piedra parecía relatar una historia vieja y triste: la historia del crimen en el campo. Y durmió Alvarbauer, pero su ánimo no había de reposar porque los sueños borrascan el dormir del hombre. Y soñó que sus hijos venían a matarle, y al abrir los ojos vio que era cierto lo que soñaba.
Los hijos de Alvarbauer caminaban silenciosos siguiéndole a distancia, y vieron al padre dormido junto a la fuente. En la diestra del mayor brilla el hacha de hierro. Las sombras que alargaban la tarde llegaron al durmiente antes que los asesinos..
La frente de Alvarbauer tenía un tachón sombrío entre las cejas, como la huella de una segur sobre el tronco de un roble.
Mala muerte dieron al labrador, los malos hijos, a la vera del hachazo en el cuello y cuatro puñaladas en el pecho pusieron fin al sueño de Alvarbauer.
 Los hijos no saben lo que han hecho. Al padre muerto arrastran hacia un barranco, por donde corre un río que busca la oscura laguna. Es un valle sombrío lleno de helechos, hayedos y pinares.
Y lo llevan a la Laguna Negra, que no tiene fondo, y allí lo arrojan con una piedra atada a los pies. La
laguna está rodeada de una muralla gigantesca de rocas grises y verdosas, donde anidan las águilas y los buitres.
Así heredaron los malos hijos la hacienda del buen labrador que una mañana de otoño salió de su casa, y no volvió ni podía volver. Al otro día se encontró su manta cerca de la fuente y un reguero de sangre camino del barranco. Nadie osó acusar del crimen a los hijos de Alvarbauer, porque el hombre del
campo teme al poderoso, y nadie se atrevió a sondar la laguna, porque hubiera sido inútil. La laguna jamás
devuelve lo que se traga. Un buhonero que erraba por aquellas tierras fue preso y ahorcado en la aldea, a los dos meses, porque los hijos de Alvarbauer le entregaron a la justicia, y con testigos pagados lograron perderle. Pero el hombre antes de que su cuello se quebrara pidió justicia, y maldijo a los asesinos diciendo que sus tierras se agostarían, su ganado moriría y su bosque se secaría. Y que el inocente causante de su desdicha sería su vengador y castigaría a los verdaderos culpables.
La maldad de los hombres es como la Laguna Negra, que no tiene fondo.
Mas la codicia tiene garras para coger, pero no tiene manos para labrar. Y los tres hermanos junto a sus esposas se dedicaron los primeros meses a gastar el dinero de la herencia en fiestas y opulencias, descuidando el trabajo y esfuerzo de su padre, de tal manera que pronto olvidaron la maldición del pobre buhonero.
La mujer del mayor de los hermanos murió al cabo de una año, coincidiendo con el aniversario del parricidio. Los que la vieron muerta una mañana, dicen que tenía cubierto el rostro entre las manos frías y agarrotadas. La segunda mujer fue encontrada a las pocas semanas, despeñada en un barranco. Y la mujer del hermano menor murió envenenada por la picadura de una víbora.
La tierra, empobrecida, parecía fruncir el ceño a sus señores. Entre los trigos había más amapolas y hierbajos,que rubias espigas. Heladas tempranas habían matado en flor los frutos de la huerta. Las ovejas morían por docenas atacadas por lobos o presas de extrañas enfermedades. Aquellos campos estaban malditos, y los hermanos venían tan a menos que ni tenían leña, ni podían buscarla, constantemente borrachos para olvidad su culpa y miedos. Un viento helado penetraba por las rendijas del postigo, y se le oía bramar en la chimenea una tarde de de ese otoño. Fuera, caía la nieve en torbellinos. Todos miraban silenciosos las ascuas mortecinas, cuando llamaron a la puerta. Todos permanecieron inmóviles sin atreverse a abrir. Sonó otro golpe en la puerta, y escucharon pasos alejarse en la nieve.
Finalmente, armándose del poco valor que les quedaba, los tres hermanos salieron, y pudieron ver bajo los árboles y entre los rosales un hombre encorvado sobre la reja del arado, pero la tierra se cerraba y el surco desaparecía, en vez de abrirse para recibir el grano, y asombrados los tres hermanos pudieron ver que de la tierra brotaba sangre.
Pero el hombre aquel no volvía la cara, encorvado seguía trabajando en la tierra, cortando ramas o arrancando los frutos de la cosecha y dejando las malas hierbas. Los atónitos borrachos achacaron al vino que les aborrascaba la cabeza el cerco de luz que parecía rodear la figura del hortelano. Después, el hombre se levantó y avanzó hacia ellos sin mirarles, como si buscase otro rincón del huerto para seguir trabajando.
Aquel hombre tenía el rostro del viejo labrador. ¡De la laguna sin fondo había salido Alvarbauer para cumplir la venganza del infortunado buhonero, y dejando de lado a los que fueron sus hijos tomó silencioso el camino de la Laguna Negra.
Los tres hermanos sintiendo que un frío sudor corría por sus frente siguieron al que fue su padre y cuando caía la noche cruzando entre las hayas y los pinos llegaron a la oscura laguna, a tiempo de ver bajo la tenue luz de la luna a su padre adentrándose en sus frías aguas.
¡Padre!, gritaron, y cuando en los huecos de las rocas el eco repetía: ¡padre!,¡padre!, ¡padre!, apareció una manada de lobos que dio muerte justa y cruel a los desagradecidos hijos.
A la mañana siguiente la gente de la aldea encontró en las orilla de la laguna los restos devorados de los tres hermanos, que fueron enterrados en unos túmulos excavados en la roca allí mismo, para evitar que su maldad siguiera causando daño al mundo.
Pero la leyenda no acaba aquí. Los lugareños afirman que hace unos cien años un viejo brujo visitó los túmulos, y animó los restos de los tres hermanos, y les dio voluntad y poder para que siguieran sembrando el mal. Desde entonces, las gentes de la aldea no osan acercarse a la laguna ni aun en los días claros. Pues se dice que ahora la laguna está maldita y por las noches los tres hermanos salen de sus túmulos atacando a confiados viajeros, para matarlos y que se unan a ellos en la muerte. Ahora se la conoce por la Laguna de las Ánimas.

La entrada del túmulo maldito


La laguna y al fondo, el túmulo maldito.


Las tropas imperiales forman preparadas, extraños surgen del interior del túmulo...


Una vista de las tropas imperiales preguntándose que significan esos ruidos salidos del túmulo.


Holgard Muller lidera a una unidad de ballesteros.


Uther Grimm lidera a una segunda unidad de ballesteros.


Una unidad de ballesteros se parapeta detrás de unos setos.


La laguna vista desde el campamento imperial.


El hermano menor surge de la nada escoltado de unos siniestros compañeros.


El mediano de los hermanos también aparece con siniestra compañía.


Y finalmente aparece el más poderoso de los hermanos saliendo por la puerta del siniestro túmulo.


Avanzan hacia los arqueros.


Durante el avance, los virotes de las ballestas causan algunas bajas.


Holger avanza sus hombres hacía los esqueletos.


Uther carga por el flanco derecho. Los ballesteros aguardan para lanzar una segunda andanada,


Los arqueros son cargados y derrotados.Huyen presa del pánico.


La unidad de ballesteros no pueden soportar ver como huyen derrotados los arqueros y huyen a su vez asustados.


A pesar de sus bajas, la unidad de Uther mantiene a raya al hermano mediano haciéndole retroceder.


Holgard Muller se encara hacía la unidad de esqueletos.


Huyen aterrorizados.


Aguantad la carga sin miedo.


Holgard desafía al campeón no muerto aunque se percate de que lleva una espada mágica.


Y le derrota en combate entre los vítores de sus hombres.


Mientras el mayor de los hermanos se acerca por retaguardia.


A pesar de perder a su líder, la magia fluye, y los esqueletos caídos en combate se levantan de nuevo para luchar.


Uther acepta el desafió del tumulario que lleva una espada mágica también.


El segundo hermano también es derrotado.


Holgard se enfrenta a la unidad del campeón no muerto.


Uther se acerca ahora por la retaguardia mientras Holgard lucha con ellos.


Los hombres del imperio consiguen su victoria.


Los tres hermanos volverán de nuevo, pues nada puede acabar con su maldad.


Resultado final.



Una tarde divertida. Por fin los imperiales han aguantado decentemente, superaron todos los test de carga en contra y de los esqueletos y superaron los test de disparo y causaron bajas. Solamente cuando los arqueros fueron cargados y huyeron, y a su vez hicieron huir a los ballesteros parecía la historia de siempre.




Pero las dos unidades de alabarderos liderados por dos héroes, superaron todos los miedos y se portaron muy bien en combate. Ganó cada héroe un desafió contra cada campeón no-muerto.
Los test de inestabilidad de los esqueletos hicieron que en una ocasión se levantaran de nuevo todos los caídos, y en dos ocasiones les dieron el doble de ataques, pero aún así la frialdad y profesionalidad de los imperiales decidieron el final de la batalla.

4 comentarios:

  1. Al igual que el anterior, te ha quedado genial el informe de batalla Angel.

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  2. A mi me chiflan este tipo de partidas. Dan ganan de animarse a jugar a 3 edición.

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  3. ¿El relato es original vuestro? Es magnífico.

    Y la escenografía. Y el efecto agua de esa laguna.
    :envidia:

    ;)

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  4. Endakil, el relato esta basado en un relato de Machado pero debidamente "oldhammerado" jejejeje

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