sábado, 19 de noviembre de 2016

Recordando Rogue Trader por Angel Sampedro

Angel Sampedro

Hoy me siento nostálgico, bueno no sólo hoy, si no todo el mes. Y por eso voy a hablaros de un reglamento que lleva conmigo muchos años, desde que salió la primera edición en castellano. Me refiero al Rogue Trader.



No voy a hacer una análisis del reglamento ni a comentarlo a nivel técnico, si no a nivel emotivo.
Para mi pensar en Rogue Trader es pensar en Advanced Heroquest, en Space Hulk y en Fantasy Warriors. Los primeros reglamentos que tuve de miniaturas hace unos 25 años. Los tres primeros de la odiada/amada Workshop.



Si en algo soy oldhammer puro es en Rogue Trader. Solamente he jugado esta edición, no he probado siquiera la segunda edición. A diferencia que su hermano mayor Fantasy Battle, con el cual jugué a cuarta y sexta edición, y probé también la malograda octava. Ni siquiera le llamo Warhammer 40.000, sino Rogue Trader.



Cuando cayó el reglamento en mis manos y lo empecé a leer, enseguida caí rendido. Muy rolero, que era de donde yo venía, unas fotos de minis espectaculares, y un trasfondo inmejorable, oscuro, tétrico y cruel, con una sección de tramas y subtramas muy buena. Y además una parte de escenografía y consejos de modelismo simple pero efectivo. Ahí empecé a coleccionar mi “caja de restos”, y es cuando empecé a comprar flanes, natillas y demás en base al recipiente, si éste era adecuado para simular una buena construcción futurista, cuando al pasar por un contenedor de obras podías ver un material adecuado para reciclar y transformar.



Hoy en día todo eso es más sencillo, ya que hay muchos almacenes de construcción donde conseguir material, o material recortable o por secciones, si no compras ya maquetas hechas, eso sí a coste de un riñón a veces. Pero por entonces todo era terreno virgen y por explorar, lo cual tiene aún más encanto al recordarlo.



Las reglas son muy similares, por no decir iguales a las del Fantasy Battle, más sencillo y con ligeras variaciones. Más adelante editaron dos suplementos que recopilaban reglas y modificaciones que salieron en la revista White Dwarf, el Compendium y Compilation, que son totalmente prescindibles para jugar, ya que en el reglamento de Rogue tienes todo.



El reglamento es ideal para jugar partidas pequeñas, muy rolificadas y a ser posible con la supervisión de un director de juego. Es la manera más divertida de jugar y con la que mejor me lo he pasado. De hecho hay una sección para crear tus propias personalidades, y éstas pueden  ir adquiriendo experiencia y mejorando sus atributos. También jugué partidas grandes y en plan batallas.


Aquí se pueden ver todos los fallos y defectos de las reglas, motivo por lo que se pasó a nuevas ediciones, donde se perdía el aspecto rolero y se primaba la parte campal, simplificando reglas, vehículos y aspectos que en el Rogue era más lento y farragoso. Y en este punto es cuando me descolgué del juego, en parte por el cambio de reglas, el cambio de las miniaturas todas con la pose de un culturista sacando bíceps, adoro los marines con armadura MK6, y los orcos y eldars antiguos, al igual que los squats, y en parte porque me lancé de lleno a jugar Fantasy Battle cuarta edición.



Al verlo ahora con perspectiva, es un reglamento que me gusta, que quiero que me guste, cada poco tiempo vuelvo a releer su trasfondo e ideas, pero a la hora de aplicarlo falla. Creo que a diferencia del Fantasy Battle, se ha quedado anticuado y superado en reglas. Pero al ver todavía sus miniaturas y releer sus trasfondo siempre le acabo daño otra oportunidad, porque prefiero jugar con las reglas que me traen tan buenos recuerdos, por malas que sean.



1 comentario:

  1. Me encanta esta entrada. Rogue trader tiene un encanto que se perdió con las siguientes ediciones. Para mi, es prácticamente como si fueran juegos totalmente distintos y de compañías diferentes. Si me preguntan cual es mi edición favorita de Warhammer 40.000, diré que la 2ª, pero es que Rogue Trader es como otro juego, que tengo en el mismo aprecio o aún más que Warhammer 40.000.
    Hasta la ambientación, aunque basada en el mismo núcleo principal para mi es diferente. RT tiene una ambientación mucho syfy mucho más ochentera al estilo del universo 2000ad (Juez Dredd, Rogue Trooper...) el mundo de Dune como aparecía en la película de David Linch, o a la publicación de cómics 1984, con un imperio como protagonista central aunque sin definir del todo para dar lugar a nuestra imaginación, y algunas razas alienígenas (también sin definir en exceso) pero con un amplio margen para meter nuevas razas, mundos etc a nuestro gusto.
    2ª edición (la conocida ya solo como Warhammer 40.000) dejó ya definidos totalmente unos parámetros muy sistemáticos hacia como eran tanto el imperio, como sus enemigos, y el universo en el que estaban inmersos. Aun podías meter algo de tu invención, pero siempre que estuviera relacionado con una de las razas ya existentes, si no, chirriaba mucho.
    Como sistema de juego, sencillamente me encanta, pero en lo referente a ambientación e imaginería, prefiero Roque Trader.

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